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Guía de gestión de gilts para una longevidad óptima 

Lectura en 5 minutos

En la primera parte de esta serie en dos partesHemos destacado que las cerdas jóvenes de reposición son fundamentales para la productividad futura del rebaño de cerdas. Por lo tanto, es vital una gestión meticulosa de varios parámetros a la hora de criar cerdas jóvenes. La siguiente capa para criar cerdas jóvenes robustas y productivas es la importancia de las prácticas de gestión eficaces relativas a la inseminación, el peso en la primera cubrición y la integración de las cerdas jóvenes preñadas en el rebaño de cerdas. 

Prácticas esenciales para la gestión de gilts: Inseminación óptima y productividad a largo plazo

El manejo de las cerdas jóvenes para la inseminación requiere varias prácticas clave para garantizar resultados favorables. La alimentación debe ser restrictiva o baja en energía con fibra añadida para controlar el aumento de peso, asegurando que todas las cerdas jóvenes tengan fácil acceso al comedero. Además, debemos ajustar las estrategias de alimentación en consecuencia para alcanzar los objetivos de peso, edad y grasa dorsal P2 en el momento de la inseminación.  

Antes de la cría, es esencial aclimatar a las cerdas jóvenes recién introducidas al entorno de cría y enseñarles a utilizar los sistemas de alimentación y agua utilizados durante la gestación. La exposición a los verracos es más eficaz que la exposición a las cerdas para estimular la pubertad y debe comenzar a las 22-24 semanas de edad, al menos 20 minutos al día. Trasladar a los verracos o a las cerdas a los corrales de cerdas jóvenes puede ayudar a estimular y sincronizar la pubertad y a comprobar el reciclaje. 

Es importante mantener una tasa de crecimiento de 650-750 g/día desde el nacimiento. El objetivo óptimo para las cerdas jóvenes reproductoras es el segundo o tercer celo, con un peso ideal de 140-160 kg y una edad de 220-240 días. Criar cerdas jóvenes de menos de 135 kg o de más de 170 kg puede reducir su longevidad y su rendimiento a lo largo de la vida. Siguiendo estas directrices, las cerdas jóvenes pueden ser gestionadas eficazmente para una inseminación exitosa y una productividad a largo plazo. 

Los estudios concluyen que el nivel óptimo de grasa dorsal en la primera cubrición de las cerdas jóvenes debe situarse entre 13,0 y 15,0 mm. Este rango se asoció a una mayor longevidad y a un mayor número de lechones destetados a lo largo de la vida de las cerdas.

Introducción de cerdas gestantes en el rebaño de cerdas

La introducción de cerdas jóvenes preñadas en el rebaño de cerdas suele provocar peleas. Para mitigarlo, introduzca las cerdas jóvenes en el rebaño de cerdas de una en una, manteniendo la estructura y la jerarquía de los grupos criados juntos. Mantenga a las cerdas jóvenes y primerizas separadas de las cerdas mayores para reducir los conflictos. Normalmente, se introducen 16-18% de cerdas jóvenes con cada lote de inseminación, y la tasa de reposición anual óptima en una granja comercial de cerdas debería estar entre 45-50%. En los rebaños de abuelos (GP) o bisabuelos (GGP), la tasa de reposición será más elevada para garantizar el progreso genético. 

Zinpro puede ayudarle a criar gilts robustos y productivos

El manejo eficaz de las cerdas jóvenes es fundamental para garantizar su rendimiento óptimo y su longevidad dentro del rebaño de cerdas. Mediante la aplicación de prácticas clave como la alimentación controlada y la exposición adecuada al entorno de cría, puede mejorar el éxito reproductivo y la salud general de sus cerdas jóvenes. El mantenimiento de unos niveles adecuados de peso y grasa dorsal en el momento de la inseminación, junto con la minimización del estrés durante la introducción de las cerdas jóvenes gestantes en el rebaño de cerdas, contribuye aún más a su productividad a largo plazo. Siguiendo estas directrices, usted puede construir una base sólida para sus rebaños, lo que conduce a una mayor eficiencia, rentabilidad y bienestar animal. 

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